Quizá muy cansado y probablemente intoxicado, un chico de no más de 13 años que dormía en 25 de Mayo al 600 inquietó a los transeúntes el sábado a la noche. Alguien llamó a la Policía y a Familia y Minoridad y una ambulancia se lo llevó, con la expectativa de hallar a sus parientes e indagar las razones por las que una criatura deambula sola, abandonada en la jungla de cemento.